Argentina
Mirar y sentir la ciudad con ojos nuevos.
Hola desde Buenos Aires, Argentina,
Mi mirada, la de entonces, ya no es la misma. Yo no soy la misma. Todo es conocido y nuevo a la vez. Como me dijo Mechi, es un estado muy excepcional y efímero volver, hay que aprovechar a mirar con curiosidad todo lo que nos llama la atención. Lo que antes era normal y cotidiano, ahora quizá es novedoso. El cielo de Buenos Aires me llama la atención por su celeste intenso, la ciudad que antes me parecía ruidosa ahora resalta por su calma (Mumbai me hizo inmune a las bocinas), la gente dice que hace calor pero yo no lo siento. Convierto los precios a doláres y a indias rupias para tener una idea de lo que cuestan las cosas.
Mi río preferido del mundo, el Paraná de mas Palmas, desde el aire.
Me volví a subir a la bici para moverme por la ciudad. Está llena de cafés modernos y de diseño. Me faltan los puestos callejeros, los mercaditos locales, las frutas tropicales. Disfruto de las bicisendas. Yo que soy fundamentalista de la bici no me animé en Mumbai. Qué lindo volver a pedalear. Qué linda es Buenos Aires llena de árboles, de verde, de flores. Qué hermoso que es el clima acá.
Me levanto a las 4:30 am, las ocho horas y media de diferencia con India se sienten en el cuerpo. Pero levantarme temprano me viene bien para mi práctica de meditación. Tengo hambre a horarios raros para la hora local. A la comida le agrego picante. Hoy amasé unos chapatis típicos de India para el desayuno. Y comí un poco con la mano, un poco con palitos chinos. Corrí la mesa del comedor y puse unos almohadones el piso y mis actividades transcurren allí. En mucho países del sudeste asiático, en China, en India, la vida cotidiana sucede en el piso. Y esa costumbre me encanta. También me decalzo cuando entro a algún lugar.
Empecé a aplicar las técnicas que aprendí en el mundo para la vida local. No uso el GPS y pregunto. Iba camino al banco a hace un trámite y no me acordaba cómo llegar, sólo que estaba cerca del Teatro San Martín. Divisé a un señor que tenía cara de saber las calles y él me indicó: “tenés que doblar en Paraná”. Lo que no me dijo fue para qué lado, y yo elegí el lado incorrecto. Me dí cuenta luego de algunos kilómetros pedaleados, el barrio no me sonaba. Ahí le pregunté a un policía que no tenía idea de las calles. Pero me señaló para el lado correcto. Y así llegué victoriosa a hacer un trámite que me dijeron que no lo podían hacer en a sucursal, que tenía que llamar por teléfono. Volví pedaleando por más de una hora y cuando llegué a casa y llamé, me dijeron que tenía que ir a la sucursal. Y entonces gracias a lo que aprendí en el curso de budismo tibetano, elegí no enojarme y decirme que esto me da la oportunidad de otro paseo en bici por la ciudad.
Los más lindo de volver a Argentina es reencontrarme con mi familia y mis afectos. Abrazar a mi mamá, abrazar a mi papá. Mis hermanos, mis amigas, mis amigos.
Para llegar a Buenos Aires desde Mumbai tomé tres aviones. El primero, de Mumbai a Frankfurt(Alemania) en 9 horas. El segundo, de Frankfurt a San Pablo (Brasil) en 12 horas y media, y el último de 3 horas de San Pablo a Buenos Aires. Decidí que sería un viaje sin pantallas y el desafío fue muy divertido: leí un libro de medicina ayurvédica, completé sudokus de un diario alemán, escribí en mi diario, comí y dormí mucho también. El viaje en avión parece largo. Contando esperas fueron casi 40 horas. Pero aún así, mi cuerpo llegó mucho antes que mi alma. Cuando me despierto, miro alrededor como perdida, intento entender dónde estoy. ¿Es una habitación compartida de un hostel en Vietnam?, ¿estoy acampando en una isla en Malasia?, ¿estoy en la casa de una familia de couchsurfing que me hospeda en China, en Sri Lanka, en India? Tardo unos segundos en reconocer la habitación que ahora es mi habitación, recuerdo que estoy en Buenos Aires, que hoy voy a ver a mi familia y sonrio.
La semana que viene mandaré la última bitácora de este ciclo, ¡gracias por acompañarme en este viaje!
Un abrazo!
Yami
PD: Algunas fotitos para compartirles.
El recorrido del avión, volando por asia y Europa.
Mi bici, que ahora es una bici tibetana, y el cielo celeste de Buenos Aires.





Un pais..a que sirve tener un pais propio, si no para disfrutar de salir, y estar feliz de regresar!
bienvenida de nuevo Yami!
Que lindo es volver a casa! :) Yo también ya estoy en Argentina, llegué ayer! Nos vems pronto Yami!!!